José Ramón Julio Martínez Márquez, individuo cuyo nombre artítico es innombrable debido a las “advertencias” de sus abogados conocido como “ese ladrón asqueroso” en los foros de Internet, es un cantante chupótero de horrendas canciones de rock, marica de terciopelo y presentador español. Actualmente no es más que un personaje de vodevil al que resulta difícil tomarse en serio si no es mediante la actuación de sus abogados o mediante el canon justificador de piratería. Sigue en las mentes de todos los internáutas por su pasado como integrista fanático de la SGAE y, por tanto, es odiado. Si no hubiese pertenecido a la SGAE, sacando a cuatro superindies obsesionados por conocer a grupos a los que nadie conoce o recuerda, nadie sería capaz de acordarse de este tipo, conocido tan solo por su mala educación y por mear en los conciertos. Si no fuese de la SGAE, sería un desconocido, y su sombra hace tiempo que habría muerto, perdida para siempre en el profundo océano de la mediocridad.

Nació en algún lugar de España que por el bien de sus vecinos no nombraremos. Ha conseguido dividir a la sociedad en dos grupos: los que creen que es gilipollas y los que piensan que es imbécil. Dijo estar cansado de las injurias por defender los derechos de 100.000 autores. Pero lo que no dijo es que lo ha hecho dedicándose a insultar y criminalizar a millones de personas por supuestos actos no probados, ya que se ha dedicado durante años a llamar ladrones a cualquier persona que tuviese una conexión a internet o un simple ordenador. Le molesta que la gente le pague con la misma moneda que él usó contra ellos. Tiene pérdidas de sobradismo por todos sus poros y deja a Aída Nízar a la altura de Heidi porque se cree sus propias guerras y las financia. Es el sueño de cualquier abogado. Fue él mismo el que dijo, entre otras muchas chorradas, que tener cierta cantidad canciones en un reproductor es de enfermos que no van a follar nunca. Luego espera que no haya ninguna reacción, que nadie pueda opinar que es un histriónico con problemas de conexión entre la lengua y el cerebro. La última gilipollez es advertirle al mundo que no puede nombrarse su nombre artístico para según que menesteres, paradoja en redundancia infinita, por haberlo convertido en marca registrada (en trámite) y poniendo como ejemplo la Coca Cola. Pedazo de publicidad que le hace a Pepsi sin darse cuenta.

Historia

José Ramón Julio Martínez Márquez es uno de esos tipos que dan la sensación de estar ahí desde siempre y sin saberse muy bien por qué. Uno más entre las legiones del sindicato de la ceja fruto de la explosión de creatividad y rostro que sobrevino tras la muerte de Franco. Pero el dictador y la atracción por lo raro acabaron pudriéndose; Los menos talentosos entendieron que su momento había pasado y se hicieron sutilmente a un lado, retirándose de los escenarios y en algunos casos de la vida. José Ramón Julio Martínez Márquez, no. Y es que el polifacético superviviente, ha hecho prácticamente de todo para conseguir perdurar: Tertuliano enterado, presentador de televisión y esporádico cantante. Fue llamado erróneamente “El rey del pollo frito” ya que, en primer lugar, todo se debió a un malentendido y, en segundo lugar, el Pollo Frito no ha sido reconocido por ningún organismo internacional (ONU, OTAN, SGAE) como entidad nacional autónoma. Sus discos no se venden ni en el top manta e incluso pagan por que se los lleven, lo cual denota mucha mala leche. Se cree la reencarnación de Mahoma. Tanto se lo cree, que no titubea a la hora de declarar la Guerra Santa contra todo aquel que ose caricaturizarle. Consiguió que YouTube elimine la cuenta de El Jueves bajo la amenaza de sacar otro disco. El Jueves fue otra víctima de la yihad de José Ramón Julio Martínez Márquez, un hombre que siempre ha sido un ferviente defensor de su libertad de expresión. Un hombre que hace no tanto se enorgullecía de ser antisistema. Quiere ser progre y quiere ser intelectual, quiere ser respetado y admirado. Quiere y no puede, y se frustra, y se cabrea, y carga contra el mundo. Todo o casi todo el mundo le odia. Y no parece dispuesto a parar hasta que lo consiga. Fue miembro de la junta directiva de la SGAE, (unos amiguetes de Krusherito), realizando una cruzada a favor del Canon Digital y contra las descargas de música en Internet. Tranquilos, con las descargas del porno no va el asunto. Tras criticar incesantemente Operación Triunfo se unió al concurso e intentó aportar, sin demasiada suerte, una visión musical más profesional. Convertido en el rey de las parábolas, sus valoraciones fueron, por norma general, aburridas e infumables. Fue el primer miembro del jurado en dejar la mesa, cuando el concurso entró en su recta final. Estuvo de más, porque el rollo profesional de sus valoraciones y sus comparaciones al estilo Jesucristo sólo lograron ralentizar el ya de por sí lento concurso. Pero también ha hecho cosas buenas, como por ejemplo luchar contra la piratería en Somalia de forma imparable y con nuestro apoyo seguro que lo vemos en algún atunero luchando contra la piratería y erradicándola.

Fusilamiento

Tropecientas personas confirmaron su asistencia al fusilamiento virtual de José Ramón Julio Martínez Márquez. Ante la ineficacia de medidas como el lanzamiento de piedras durante sus conciertos, de las concentraciones de protesta ante la madrileña sede de la SGAE o de la utilización de máscaras del cantante y presentador a modo de denuncia contra medidas como el canon, los detractores del rey del pollo frito decidieron ponerse firmes y fusilarlo bajo el lema Porque desaparezca virtualmente del mundo este especímen. No hace mucho José Ramón Julio Martínez Márquez declaraba que le importaba un pepino si defendiendo a su colectivo se ganaba la enemistad de unos individuos pajilleros en habitaciones oscuras que se descargan miles y miles de canciones ilegales en su Ipod. No son pocos los foros que contemplan la iniciativa como una gran iniciativa para poner fin a la SGAE y sus “esbirros”. Hay muchos motivos para estar cabreado con la SGAE y su peor esbirro. Esto no es libertad de expresión es una muestra de barbarie que debe ser rechazada, ya que existe formas de ejecución más humanas. José Ramón Julio Martínez Márquez harto de sufrir este tipo de asedio, decidió abandonar la directiva de la SGAE y ceder su responsabilidad a otros grupos españoles “más actuales”. Sin embargo, la decisión del cantante causó el efecto deseado y las protestas en contra de su persona siguen proliferando.

Aja

AJA es un bufete contratado por José Ramón Julio Martínez Márquez que se dedica a navegar por Internet a la caza y captura de webs donde se hable mal de él. Si el prestigio de José Ramón Julio Martínez Márquez entre gran parte de los ciudadanos era más bien bajo por sus pasadas defensas de la SGAE y el canon, su imagen pública resultó todavía más deteriorada tras contratar a estos abogados y emprenderla contra prácticamente todo aquel que le criticaba o se burlaba de él por internet. Si tomas el nombre del Artista en vano puede que AJA te lance un torpedo, por pirata de mierda. La revista El Jueves probó sus cañones: se quedaron sin su canal de vídeos en YouTube por hacer chistes sobre José Ramón Julio Martínez Márquez. AJA protestó y como los gringos también son de los que primero disparan y después preguntan, YouTube borró todos los vídeos de El Jueves y cerró su cuenta por una infracción reiterada de los derechos de autor. Este tipo de chulerías y malos modos han conseguido que este sujeto sea hoy más impopular que el hombre del saco. José Ramón Julio Martínez Márquez ante el escándalo que se montó o por que le sedución el hombre del tanga, se echó atrás. Por otra parte, José Ramón Julio Martínez Márquez presentó una demanda en 2009 contra 20minutos en la que pedía que se retiraran también comentarios en una noticia en la que se le mencionaba. El cantante perdió el juicio en primera instancia y fue condenado a pagar las costas de proceso. Es una de sus muchas batallas por censurar todas las webs por hablar mal de él. De conseguirlo Internet quedará muy vacío.

Errores

Su error tiene un nombre; sobrerreacción, o lo que es lo mismo, reaccionar de manera desproporcionada ante un acontecimiento poco significativo. Esta sobrerreacción fue causada por dejar la gestión de la reputación online en manos inexpertas, lo que suele provocar un efecto absolutamente contrario al deseado. Dejó este trabajo en manos de una asesoría jurídica especialista en delitos informáticos. Si este mismo trabajo se lo hubiera encargado a expertos en reputación online, todo esto no hubiera sucedido. Sin embargose lo encargó a una empresa que busca delitos. Confundir críticas con delitos fue el error en el que cayó de pleno. Algo que hubiera pasado absolutamente inadvertido ha sido visto por todo España gracias a la sobreracción de José Ramón Julio Martínez Márquez. Tiro por la culata. Esta misma asesoría, ha ido amenazando a bloggeros, webs e incluso enciclopedias virtuales como Inciclopedia. A nosotros no nos han pillado por que nuestro pagerank es más bajo y trasladamos el artículo a otro nombre a las pocas horas de salir la noticia, pero al tiempo. José Ramón Julio Martínez Márquez, que ha llegado a convertir su nombre en marca registrada para combatir por vía judicial los insultos que contra él se vierten en la Red, no puede dar a nadie lecciones de coherencia, ya que pasó de boicotear Operación Triunfo a ejercer de jurado en el concurso.

Marca registrada

Su legión de abogados, comparable en número a los cien mil hijos de San Luis, demanda que demanda y cierra que cierra, armados con el argumento que demuestra, que cobren lo que cobren los asesores legales de José Ramón Julio Martínez Márquez, es demasiado. José Ramón Julio Martínez Márquez es una marca comercial registrada, como Coca-cola y como tal, cualquier página cuyo contenido use esta marca para insultarle, cae en la ilegalidad. Ambos basan su fama en una fórmula de hace siglos y van de rojos, pero son capitalistas. Ambos empiezan muy fuertes, pero se desbravan. También son excitantes: una excita el organismo, y el otro, los ánimos. Coca-cola es inimitable. José Ramón Julio Martínez Márquez es inimitado. Nadie conoce la receta de la Coca-cola; nadie conoce la música de José Ramón Julio Martínez Márquez. Se vende Coca-cola Zero. Y José Ramón Julio Martínez Márquez también vende cero. Si se mezclan con vino, de los dos surge un peleón y corre la leyenda urbana de que ambos contienen cocaína. Su censura ante los medios de comunicación y los comentarios de blogueros roza surrealista. No se entiende cómo puede ser que un artista que, aunque parezca mentira, en su día lo fue registre su nombre pretenda prohibir su uso. Afirmó que su nombre es una marca registrada y, por ello, no se puede usar libremente en una de las declaraciones más absurdas de la historia española. Parece que es él mismo el que se empeña con sus shows en ocupar las portadas de las revistas. En todo caso, si tenéis que escribir su nombre, recordad que es una marca registrada.

¿Sabías qué…

…José Ramón Julio Martínez Márquez está suscrito en el canal de YouTube de El Jueves?.
Si es más tonto no nace? (Joaquín Sabina).
…sus discos no se venden ni en el top manta.
…el hombre de el tanga luchó y ganó a José Ramón Julio Martínez Márquez
…si elimina todo el contenido que le insulte en Internet no quedará ni una web?.