Érase una vez que se era en una era que se que era, si no no sería seria esta serie de cosas serias:
Una niña que hacía muñecos de cera y se comía la cabeza. Nadie sabe por qué sería, pero era extraño.
La llevaron al psicólogo, pero no bastó, por lo que la ingresaron en un manicomio.
Poco tiempo después se escapó y mató a su familia con una katana.

Intentaron cogerla con vida, pero no fue posible. Cogieron una silla y la golpearon hasta la muerte. Es cierto que había métodos más humanos para acabar con la vida de esta niña, pero las sillas estaban más a mano y aunque esté mal decirlo, era lo más divetido.

Pero ahí no acaba la cosa. La niña había tenido tiempo de soltar los huevos donde se gestaban sus pequeñas criaturas y estos huevos eclosionaron y un inglés que se los encontró intentó hacerse unos huevos fritos, pero en vez de eso, le comieron por dentro.

El caso es que esas criaturas heredaron una villa a las afueras, pero para ello tenían que encontrar el anillo único…bueno aquí termina la historia, que ya era absurda de por sí, pero esto ya es demasiao.