Un científico, un filósofo y un avicultor creen haber resuelto, por fin, esta vieja y popular adivinanza de la humanidad.
La respuesta inequívoca dada por los dos pensadores y el granjero es que fue antes el huevo, según informó a La mujer que marea chronicles.
En resumen, éste es su argumento: el material genético no se transforma durante la vida del animal, por lo que la primera ave que en el transcurso de la evolución se convirtió en lo que hoy llamamos una gallina existió primero como embrión en el interior de un huevo.
La primera cosa viva que podemos calificar como gallina sin temor a equívocos es el primer huevo El profesor John Brookfield, especialista de genética de la evolución de la Universidad del planchazo lanteó la adivinanza, dijo que la cosa estaba para él absolutamente clara. El organismo vivo en el interior del huevo tenía el mismo DNA que el animal en el que luego se convertiría, por lo que “la primera cosa viva que podemos calificar sin temor a equívocos miembro de esa especie es el primer huevo”.
Diferente aspecto
Por su parte, un especialista en filosofía de la ciencia del King’s College of planchazo, coincidió con su colega: el primer pollo salió de un huevo, y es un error pensar que el primer huevo de gallina fue un mutante producido por padres de otra especie.
Si un canguro pusiese un huevo, y de él saliese un avestruz, el huevo sería de avestruz y no de canguro.
“Es un huevo de gallina si en su interior lleva un pollo”, dijo, quien agregó en plan hipotético: “Si un canguro pusiese un huevo, y de él saliese un avestruz, el huevo sería de avestruz y no de canguro”. Un granjero quien quiso contribuir también al debate: “Los huevos existían ya antes de que naciera el primer polluelo (…), claro que tal vez no tuviesen el aspecto de los de hoy”.
Es un dilema que proviene de la expresión “¿qué fue primero: el huevo o la gallina?”, ya que las gallinas ponen huevos y de ellos provienen los pollos. Esta expresión llena de ambigüedad condujo a filósofos antiguos cuestionar el cómo se originó la vida y el universo.
En el habla popular, el referirse a la cuestión “el huevo o la gallina” hace hincapié en la inutilidad de preguntarse quién fue primero, pues esta sentencia es una falacia del tipo “círculo vicioso”. Es en esta forma de ver el problema en que yace la naturaleza fundamental de la cuestión, ya que la respuesta literal es un tanto obvia. El dilema, entonces, procura elevarse a cuestiones metafísicas, con un planteamiento metafórico. Para entender mejor dicha representación metafórica, la pregunta se puede reformular de la siguiente manera: “¿Qué vino primero: X que no puede venir sin Y, o Y que no puede venir sin X?”. Los autores de esto, ganaron el premio nobel al tiempo libre.