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Leónidas I siendo amable indicando a los turistas las direcciones–


¡ Esto es Espartaaaa !.Leónidas, sobre Esparta
El nacimiento de Leónidas es bastante incierto. Presuponemos que nació de Esparto, si hubiese nacido de otra cosa, hubiese sido descartado, y de un grupo de prostitutas que le ponían polvos de talco para que no le ezcociese los pañales. Leónidas fue criado, como todo buen espartano, con toda la mano derecha que se pudo. Solo comía potitos de la mas alta calidad, importados directamente del país de Nutriben Tuvo que pasar la gran prueba espartana. Todos los espartanos debían de pasarla, y él, como heredero de la carpintería, también.
La prueba consistía en dejarle solo en su cuarto toda la noche, solo con una luz. Y, para dar más miedo, no le daban ninguna flor, ni ningún libro para leer. Leónidas sobrevivió, y se convirtió en un espartano de verdad.
Fue un mindunguis que le ascendieron a rey por la gracia y arte de dios Encontró la muerte ( ya podía haber buscado otra cosa ) en el 480 a. C. durante la Segunda Guerra Médica, en la heroica batalla de las Termopilas bloqueando el avance del ejército persa de Jerjes. Una batalla por introducir medicamentos en Grecia que acabó como el rosario de la Aurora.


Biografía

Sucedió en el trono a su hermanastro y se casó con Gorgo, la hija de éste. No se esperaba que pudiera llegar a reinar, pero su hermanastro falleció sin descendencia masculina y el otro hermano murió, probablemente poco antes que el otro, en Sicilia luchando contra los cartagineses.
Los éforos de Esparta enviaron a Leónidas al frente de 300 soldados ( ¡¡ aur !! y 4000 soldados aliados para bloquear al ejército persa de Jerjes en el paseo marítimo de las Termópilas, un paseo con vistas bastantes buenas por cierto. En ese mismo instante, también profetizaron que uno de los dos moriría a manos del otro. Al segundo, Jerjes se enteró, y movilizó todo el ejército persa hacía Esparta. Todo esto en unos 4 segundos.
Los 300 constituían la guardia real, a razón de un centenar por cada una de las tres tribus en que estaban divididos los espartanos. Este cuerpo estaba formado por ciudadanos de Esparta que contasen con algún descendiente masculino a fin de que, en el caso de fallecer en combate, no se extinguiera su familia y siguieran pagando las letras de la casa.

Según decían, Leónidas iba acompañado únicamente por una fuerza pequeña porque se dirigía deliberadamente a su perdición, ya que un oráculo había vaticinado que todos los estados griegos, incluyendo Esparta, sólo podrían ser salvados con la muerte de uno de sus reyes, a lo que Leónidas habría respondido: «Ale, ya voy yo». Sin embargo, parece más probable que Leónidas no pudiera disponer de más hombres debido a que estaban de fiesta o por que Leónidas entendió que iban a llegar un puñado y llegaron tropecientos, en cualquier caso colgaron por las pelotas al que dió el mensaje.
Los oráculos habían vaticinado que todos los estados griegos, incluyendo Esparta, sólo podrían ser salvados con la muerte de uno de sus reyes, a lo que Leónidas habría respondido: «Yo soy ese rey». Sin embargo, parece más probable que Leónidas dijera: «Pues va a ir Rita la cantaora», pero como había mucho ruído y viento no le olleron bien.
Cuando Jerjes exigió a los griegos la entrega de sus armas, Leónidas contestó: ¿…y con que luchamos ?.
Los hombres de Leónidas repelieron los ataques frontales de los persas los dos primeros días. Al tercer día, el rey dijo a sus hombres: «Desayunad bien, pues esta noche cenaremos en el infierno», local bastante famoso en aquellos tiempos.
Jerjes se hizo amigo de Quasimodo al quien él le gustaba llamar Efialtes, con quien compartió todo su harem. Ese día, el griego Efialtes condujo a un general persa, por un camino entre las montañas hacia la retaguardia de los griegos, el muy cabrón. Leónidas dividió a su ejército y permaneció en el paso con 300 espartanos y el resto fueron mandados a sus hogares para contar la heroica historia de estos guerreros espartanos y exagerarla lo más posible. Fue tal el ímpetu con el que los espartanos lucharon que Jerjes decidió abatirlos de lejos con sus arqueros para no seguir perdiendo hombres, por que si iban lejos se perdían y luego no sabían volver.
Leónidas fue alcanzado por una flecha y los últimos espartanos murieron intentando recuperar su cuerpo serrano para que éste no cayera en manos enemigas y lo violasen. La batalla duró cinco días y los persas consiguieron derrotar a los temidos espartanos, pero éstos ya habían jodido el avance de Jerjes, lo que permitió la evacuación de Atenas y la reorganización de las tropas y las fuerzas navales, diezmando la moral de los persas y provocando un buen número de bajas.
Esparta lo enterró con todos los honores, incluyendo una exhibición de duelo no habitual entre los espartanos. En el lugar de su muerte se erigió un monumento con un león junto con una inscripción escrita por el poeta Simonides que decía así:

Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι
Según historiadores ponía algo, pero la erosión y demás borró un poco las letras y ahora no hay quien lo entienda.


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