(Lista de frases con la que ganarás cualquier conversación)

Está científicamente comprobado
Esto lo sabe cualquiera
Esto es conocimiento básico de escuela primaria
No puedo creer que te cueste aceptar algo tan obvio
Esto yo no lo inventé, lo leí en algún lado
Salió en todos los telediarios
Es un dato de la realidad”
Esto es así, está en la Constitución
Primero leé el Código Penal y después hablamos
Primero leé la Biblia y después hablamos”
Primero leé la Enciclopedia y después hablamos
Tú no puedes hablar porque lo votaste
Tú no puedes hablar porque no votaste
Tú no puedes hablar porque tiraste el voto votando a ese partiducho
Escuchame, ¿acaso tú no comes carne? (según la audacia del usuario, con este argumento se puede justificar desde las riñas de gallos al homicidio)
Escuchame, ¿acaso las plantas no son seres vivientes? (Ídem anterior, para ser usado contra un vegetariano)”
Esto lo dice un tipo que no me acuerdo cómo se llama pero es la MÁXIMA AUTORIDAD en este tema
Yo de esto puedo hablar porque a mí este tema siempre me interesó muchísimo y leí un montón”
Es así como yo te digo
No es tan así
Yo no sé si es así como tú dices
Sí, yo antes también pensaba como tú
Es ridículo que estemos discutiendo esto, es como discutir que esta pared es blanca” (Señalar una pared blanca)
Yo nunca dije eso
Estás tergiversando mis palabras
No entiendo por qué te lo tomas tan personalmente”
Esto es cierto, a un amigo mío le pasó”
Si todo el mundo pensara como tú esto sería la ley de la selva”
Si yo pensara como tú me pegaría un tiro (O la variante menos sutil ‘¿Por qué no te pegas un tiro?’)
¿Qué quieres decir, que estoy inventando esto nada más que para ganar la discusión? ¡Por favor!
Tú no entiendes nada
Eso es mentira
¡Estás… Estás totalmente loco!!! (Abriendo muy grande los ojos y recorriendo la cara del resto de los presentes con expresión de incredulidad)
Devuelveme la pasta que te presté
Está bien, está bien, tienes razón. No, tienes razón, siempre tienes razón (Sarcásticamente, seguido de un suspiro de fastidio. Ideal para cuando estamos contra las cuerdas. Repetir ‘tienes razón’ burlonamente a cada intento del interlocutor de terminar de aclarar su punto, hasta que se enfurezca y se vaya, perdiendo por abandono)