Todas las cerillas tenía una misma lengua y usaban las mismas palabras. Las cerillas en su emigración hacia oriente hallaron una llanura y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Ea, a hacer una torre». Se liaron a cojer piedras y a hacer una torre. Hagámonos así famosos y no tendremos que trabajar más.
Dios cerilla descendió para ver la torre que las cerillas estaban levantando y dijo: «Este construccion no cumple los requisitos urbanísticos». Así, los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la torre de las narices. Miles de obreros en el paro por un tecnicismo y fraude urbanístico.

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